Desde niño tuve la idea de algún día tener una casa sobre ruedas.
Hace ya muchos años un tío trajo desde Estados Unidos una microbús tipo van y, apenas la vi, mi imaginación voló por completo. Para mí no era solo un vehículo. Yo ya la veía convertida en un pequeño motorhome. De casualidad, en ese momento mis padres estaban buscando comprar un automóvil y mi tío estaba vendiendo la van. Para mí la solución era obvia: había que comprarla.
Ellos no compartieron mucho mi entusiasmo.
La van se vendió, pero la idea se quedó conmigo…
Con los años volví a pensar en ese sueño una y otra vez. Buscaba información, veía proyectos y trataba de imaginar cómo podría hacerlo realidad algún día. Pero, como pasa con muchas cosas, siempre parecía faltar algo: tiempo, dinero, experiencia o simplemente el momento correcto.
Y ese momento llegó durante la pandemia.
Fue ahí cuando decidí que ya no quería seguir pensando solamente en “algún día”, la vida es muy fragil y muy corta. Quería convertir esa idea en un proyecto real y empezar a hacer todo lo posible por llevarla a cabo.
Y entonces apareció Karla
.Ella también tenía esa inquietud por conocer lugares nuevos, salir de la rutina y vivir experiencias que fueran más allá de lo cotidiano. Le apasionan los espacios abiertos, la naturaleza, caminar, descubrir nuevos lugares y, sobre todo, disfrutar el camino tanto como el destino.
Karla llegó a mi vida con su propia manera de ver el mundo, sus propias ideas y también sus propios sueños.
Y entre conversación y conversación empezamos a descubrir algo que nos uniría muchísimo más de lo que imaginábamos: los dos queríamos vivir más, conocer más y atrevernos a hacer cosas diferentes.
Poco a poco fue haciendo suyo ese sueño, aportando sus ideas, su creatividad, su forma de ver las cosas y, sobre todo, las ganas de construir una vida y unas experiencias que pudiéramos disfrutar juntos.
Así fue como empezamos a imaginar qué tipo de hogar queríamos construir, qué lugares queríamos conocer y qué clase de aventuras queríamos vivir.
Y aunque todavía no sabíamos exactamente cómo íbamos a hacerlo, sí teníamos claro algo:
queríamos hacerlo juntos.
La idea de tener una casa sobre ruedas, que durante tantos años había vivido en mi cabeza, comenzó entonces a transformarse en algo diferente.
Comenzó a tranformarse e nuestro proyecto de vida.
Y mientras nos fuimos conociendo, también fuimos entendiendo que ese sueño podía ser algo que construyéramos juntos, Ya no era solamente mi sueño...

De ahí nace KaVi’s Life.
No como un proyecto perfectamente planeado ni como una vida resuelta de antemano, sino como una forma de aprender, construir, equivocarnos, volver a intentarlo y compartir todo lo que pasa en el camino.
Kökö forma parte de esa historia, pero también cada viaje, cada lugar, cada proyecto y cada pequeño paso que nos acerca a la vida que queremos construir.
No sabemos exactamente hasta dónde nos va a llevar todo esto.
Y, sinceramente, creo que esa es una de las partes más emocionantes.
¿Nos acompañas?
Seguimos construyendo esta historia paso a paso, entre viajes, proyectos y todo lo que todavía nos queda por descubrir.
