Cómo encontramos a Kökö
Desde que empezamos a hablar seriamente de construir una casa sobre ruedas, exploramos muchas opciones. Pensamos en vans, camiones, autobuses más pequeños o más grandes y todo tipo de conversiones. Cada opción tenía algo que nos gustaba, pero una y otra vez terminábamos regresando a la misma sensación: “estaría bien, pero no es”.
Nos gustaba la idea de empezar prácticamente desde cero y construir algo realmente nuestro.
Pasamos bastante tiempo buscando hasta que un día apareció uno en Facebook Marketplace.
“No era exactamente lo que ya habíamos visto, pero tenía mucho de aquello que buscábamos: espacio, resistencia y, sobre todo, carácter. De alguna forma, se parecía muchísimo a eso que ambos habíamos imaginado“
Pues.. fuimos a verlo. Y ya saben ustedes cómo terminan muchas de esas historias.
Si, lo compramos.
y fue así como llegó Kökö a nuestras vidas.
Claro que comprar el autobús era apenas el principio. Kökö necesitaba varias reparaciones y nosotros, con mucho entusiasmo y bastante más confianza que experiencia, pensamos que muchas de ellas podríamos hacerlas por nuestra cuenta.
Después de todo…
¿Qué tan complicado podía ser?
Pues… muchísimo.
La primera dosis de realidad llegó cuando abrimos la compuerta del motor. Nos quedamos mirando todo aquello intentando entender qué era cada cosa y, después de unos minutos, nuestros conocimientos de mecánica quedaron bastante claros.
La primera dosis de realidad llegó cuando abrimos la compuerta del motor. Nos quedamos mirando todo aquello intentando entender qué era cada cosa y, después de unos minutos, nuestros conocimientos de mecánica quedaron bastante claros.
Logramos identificar dos cosas con absoluta seguridad: las manchas de aceite… y las telarañas.
Y justo ahí, de manera bastante prematura, terminó nuestra primera etapa como mecánicos.

Fue entonces cuando recurrimos a Roger, un viejo amigo y mecánico con mucha experiencia trabajando con maquinaria pesada. Es de esas personas que no parecen asustarse demasiado cuando tienen una máquina enorme enfrente.
Nosotros, en cambio, todavía estábamos tratando de entender qué estábamos viendo cada vez que abríamos aquella compuerta. Si había alguien que podía ayudarnos a descubrir qué habíamos comprado realmente y qué necesitaba Kökö para estar listo para viajar, era él.
Y menos mal.
Porque antes de pensar en madera, paredes, muebles, cocina, cama, electricidad, agua o paneles solares, primero había que resolver algo mucho más importante: que Kökö estuviera mecánicamente preparado para todo lo que queríamos hacer con él.
Fue ahí donde el proyecto comenzó de verdad.
Entre herramientas, grasa, aceite, reparaciones, varios fines de semana y buscar repuestos por todo lado, llegó finalmente uno de esos momentos que nunca se olvidan.
Llamé a Karla.
No hizo falta decir mucho.
Ella solamente escuchó el rugir del motor de Kökö.
Pucha… ese día fue uno de los momentos de mayor alegría para nosotros. Escucharlo encender nos devolvió la esperanza y, de alguna manera, nos hizo sentir que esto ya iba en serio.
Es así como comienza esta aventura. El momento en que KaVi’s Life deja de ser solamente una familia visitando lugares y empieza a convertirse también en una familia trabajando junta por una meta.
Hoy a Kökö todavía le falta mucho. El proceso va despacio, pero a paso firme.
En el camino hemos encontrado dificultades, cambios de planes y más trabajo del que imaginábamos, pero cada visita, cada reparación y cada pequeño ajuste nos acerca un poco más a nuestra meta:
Viajar con Kökö por el mundo.
Después de esto, todo es historia…
Acompáñanos a vivir cada etapa: las risas, las lágrimas, la frustración y, sobre todo, el orgullo y la felicidad que vamos encontrando en el camino.
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